lunes, 16 de enero de 2017

¿Cuanto vale la opinión de un lector?

El otro día llegaba a mis manos este artículo, y tras leerlo, no he podido dejar de pensar en él.
Estoy de acuerdo con algunos de los puntos de vista de Sergio del Molino, las cadenas televisivas dedican un corto espacio, prácticamente nulo a los programas culturales.
Por otra parte te puede gustar el formato del programa o no, te puede gustar su presentadora o aborrecerla, pero sin embargo, con lo que no puedo estar de acuerdo es en descalificar y ningunear a los lectores, porque sin lectores el mundo editorial no existiría...

Os lo dejo para que le echéis un vistazo, al final del todo incluyo mis impresiones, bajo el titular de ¿Cuanto vale la opinión de un lector?
Ya que como LECTORA que emite comentarios sobre los libros que lee, creo que tengo ese derecho.

 No me convenzes, ni con Z ni con C, por Sergio del Molino





Había leído y escuchado a tanta gente cabreada por Convénzeme, con Z de Zweig, el programa de libros de Mercedes Milá en Mediaset, que me vi tentado de comprobar si era tan irritante como decían. Y la verdad es que no lo es, y eso no es bueno para el programa, si se hace caso a su manifiesto fundacional, expresado por la propia Milá: “No queremos escritores, ni editores, ni críticos: han tenido su tiempo, han hablado de todo lo que han querido y a los lectores nunca nos han hecho caso. Jamás nos han preguntado por qué leemos, por qué nos gusta tanto un libro o por qué nos disgusta otro. Ha llegado nuestro momento”. Hay una beligerancia contra los escritores, editores y críticos, entendidos como un establishment sordo y ciego a los gustos y pasiones del pueblo oprimido. Es decir, es un programa contra mí, o debería sentirlo contra mí. Debería enfadarme, hacerme retorcer en mi sillón de orejas y provocar que se me cayesen la pipa, el monóculo y la copa de brandy. Y, sin embargo, me quedo como estoy. El programa me deja indiferente. Si acaso, si lo pienso un poco, algo triste, pero esa tristeza viene por mi propia reflexión, no es culpa del programa en sí.


Digo triste porque sé de sobra lo dificilísimo que es abrir ventanas en la tele y en la radio (incluso en la prensa, cada vez más) para hablar de libros. Sé (porque me lo han dicho mientras tomaban un vino conmigo, no son suposiciones) de tres o cuatro prestigiosas presentadoras, y algún presentador, que llevan años suplicando que les dejen montar un programa de libros o de contenidos culturales, y no hay manera. Incluso en televisiones públicas, que llevan en su razón de ser el encargo de divulgar la cultura, el tiempo dedicado a los libros es rácano y sus responsables trabajan siempre con una espada de Damocles porque sus jefes tienen pánico a dejar hablar a un escritor más de cinco minutos, no sea que se esfume la poca audiencia que se tiene. Hay tan poquita cosa y es tan improbable que un libro arañe un ratito de tele, que cuando se consigue, hay que hacerlo muy bien. Un programa como Convénzeme podría tener sentido en un panorama audiovisual donde fuera cierto eso que dice Milá de que “han tenido su tiempo” y “han hablado de todo lo que han querido”. ¿Dónde? ¿En qué cadena? ¿Cuándo fue eso? ¿Por qué me lo perdí? Si hubiera una oferta de programas culturales decente, se podría complementar con todas las tonterías y boutades que se quieran, pero, que yo sepa, Convénzeme es el único espacio que Mediaset dedica a los libros en todos sus canales, que suman muchísimas horas de programación. Es también el único programa dedicado a los libros emitido por una televisión privada. Si ese es el compromiso de la tele con la literatura, sólo puedo tomármelo a broma. Mediaset nos quiere contar un chiste, nada más.


Un programa grabado en una librería (propiedad de la presentadora) con teléfonos móviles en lugar de cámaras. Ahora se llama innovación lo que antes era cutrerío, hacer las cosas con el presupuesto de un Bollicao y con el espíritu de unos alumnos haciendo prácticas para aprobar una asignatura. Cuando un medio de comunicación apuesta por algo, se nota principalmente en que tiran la casa por la ventana. En plató, recursos, gente, técnica, lo que sea. Convénzeme parece más una concesión contractual para retener a una estrella, como si pide cerezas y champán en el camerino. ¿Que quiere media horita para sus cosas de libros? Pues se compran unos iPhones y se apaña, que caprichos más raros se han concedido. Luego se coloca en la parrilla de uno de esos canales de la TDT que nadie ve y que no se sabe qué hacer con ellos. Mínima molestia para Mediaset, y Mercedes Milá, tan contenta con su juguete nuevo.


En cuanto al contenido, el enfoque populista, marca registrada de Milá en casi todos sus productos, causa más risa que indignación. Tiene que ver con esa creencia totalizadora, fermentada en las redes sociales, de que el pueblo ha tomado la palabra, arrebatándosela a los sacerdotes que la tenían secuestrada. Yo creo, de nuevo, que es simple pereza y chapuza: a los lectores espontáneos que salen no hay que pagarles. Buscar colaboradores cualificados que sepan de lo que hablan no sólo cuesta dinero, sino que requiere tiempo y esfuerzo para seleccionarlos, y ni Mediaset ni Mercedes Milá están para recoger currículos ni hacer pruebas de cámara. Llenar el programa con aportaciones espontáneas libera también la partida de guionistas del presupuesto. Cuando una cadena presume de dejar participar a la audiencia o incluso le dice que ella forma parte del equipo es porque quiere que la audiencia le haga el programa gratis.


Cabe preguntarse qué interés tienen los juicios literarios de lectores que pasaban por allí, de quienes no sabemos nada, ni su bagaje cultural, ni de dónde vienen, ni adónde van. A los críticos, escritores, periodistas y escritores se les podrá tener en cuenta o no, pero se trabajan su credibilidad. Ustedes podrán tomarse en serio las recomendaciones que dejo aquí cada semana o pensar que soy un idiota iletrado, pero no soy un misterio: si ponen mi nombre en google averiguarán un montón de cosas sobre mi trayectoria, mis libros, mis artículos, mis intervenciones, mis conferencias, etcétera, y esa información les servirá para poner en contexto mis juicios y decidir si merece la pena perder el tiempo con ellos. A mí no me interesan las recomendaciones que trae el viento. A usted, tampoco. ¿O valora por igual los consejos de todos sus amigos? Cuando necesita una guía, una recomendación o una pista, ¿pregunta al azar a la primera persona que se cruza por la calle o procura acercarse a alguien que sabe del asunto que le preocupa? Cuando se va un fin de semana a Londres, ¿a quién le pregunta por un restaurante? ¿Al amigo que ha vivido diez años en Londres o al que nunca ha salido de su pueblo? Que un completo extraño, cuya relación con la literatura ignoro, me diga que hay que leer o que desleer tal o cual libro, ¿qué me aclara?


Hay en España periodistas, escritores, guionistas y presentadores con enorme talento y oficio, capaces de producir contenidos culturales para un público generalista que no den vergüenza ni parezcan el trabajo de fin de curso de unos alumnos de segundo de periodismo. Convénzeme es una burla a la vocación y el trabajo de toda esa gente. Una burla tan gratuita como el coste del programa. Una burla que sólo se consiente en el ámbito de la cultura, porque no veo que se hagan programas de deportes o de política con intervenciones de tipos espontáneos. Las cadenas no consentirían que entrase cualquiera a hablar de esos temas. Para eso sí que hay selección y profesionalización. Para los libros… Total, si sólo son libros, ¿qué más da? Rellena como sea y termina rápido.


Fotografía: Mercedes Milá (Mediaset España)


¿Cuanto vale la opinión de un lector?

Pues la verdad es que según el Señor Sergio del Molino, nada, cero absoluto, salvo que esa opinión sea emitida por un determinado grupo profesional del que ya hablaré más abajo.

Lo primero que quiero decir es, que el ser humano es el resultado de una evolución.
Nuestro cerebro nos permite concretar numerosas actividades racionales y elaborar pensamientos, por lo tanto, podemos emitir críticas y opiniones, aunque al final no resulten del agrado del contrario.

Las opiniones, son siempre subjetivas, cada cual tiene derecho a decir lo que quiera y como quiera, pero creo que pierden valor, o capacidad crítica, cuando se hacen con el único ánimo de ofender.


Por ese mismo motivo, los lectores, considerados seres humanos aunque no tengan 25 Doctorados o no hayan cursado sus carreras en Harvard, también tenemos voz, y por lo tanto, derecho a opinar.

En este articulo observo a simple vista varias partes.
Comienza siendo una crítica hacia el programa de Mercedes Milá, ConvénZeme o hacia Mercedes Milá. 
El segundo en recibir la crítica, es la oferta cultural de las cadenas televisivas, como ya he indicado al comienzo, en ese punto estoy totalmente de acuerdo. Los programas culturales de este tipo son más que escasos.
Pero tras este par de críticas, toca meterse con los que considero más vulnerables, un sector que no tiene quien le defienda. En esa parte final, como puede verse, el demonizado, el vapuleado, termina siendo el lector que osa emitir una opinión sobre un libro leído.

El Sr. Sergio del Molino, se lanza como Don Quijote lo hiciese anteriormente contra las máquinas infernales que comparten apellido con él.
Se lanza en defensa de su Verdad, protegiendo a autores y editores, periodista y críticos, esperando aplausos; pero confunde el adversario, porque los lectores no somos sus enemigos, salvo que vea en nosotros, en los que nos arriesgamos a verter comentarios, adversarios potenciales…
Nada más lejos de la realidad.

Lo que sí somos, es pagadores, y aunque en estos momentos de crisis, sea mínimo nuestro aporte, lo que sí intentamos, es poner nuestro pequeño granito de arena para salvar la cultura.
Ya veo que el Señor del Molino, va sobrado de esto último, y no necesita de nuestra ayuda ni que perdamos nuestro tiempo en leer sus libros, si después vamos a osar emitir comentarios; por lo que entonces me pregunto, ¿qué parte del programa de Milá le ofende tanto? porque empiezo a creer que no es la presentadora, ni que el programa se grabe con móviles, los que le ofenden son los lectores y sus comentarios, esos usurpadores que impiden que se ceda la palabra a autores y críticos profesionales.

Yo puedo estar de acuerdo en algún punto de este artículo como ya he dicho anteriormente. Puedo entender su punto de vista, pero otros lógicamente no los comparto.
Dice que es un programa con escasos medios que utiliza a los lectores.
Yo más bien diría, que es un programa que se ahorra en medios, pero que da voz a los lectores. Es más, es el único programa donde los lectores cuentan.
En él, se da voz a los lectores, a nosotros, a esos que vagamos por librerías, pagando los libros de nuestro bolsillo o visitando las bibliotecas, esas que amenazan con cerrar si carecen de usuarios.
Pero retomemos el comentario sobre los escasos medios, lo que él denomina:
"Ahora se llama innovación lo que antes era cutrerío, hacer las cosas con el presupuesto de un Bollicao y con el espíritu de unos alumnos haciendo prácticas para aprobar una asignatura". 
Y me pregunto, ¿Acaso eso está mal, ahorrarse en medios y resultar eficientes? Porque el programa se ve, a pesar de su cutrerío, y me arriesgo a decir que incluso bastante más que otro programa similar de la cadena pública.

También es cierto, que Mercedes Milá, ha sacado en ese programa a gente de lo más diversa, simplemente, una gran muestra de lo que es nuestra sociedad.
En ese amplio abanico, había desde niños de quince años, a Youtubers, Booktubers, amas de casa y gente muy profesional, todo hay que decirlo; vuelvo a hacer hincapié en esto último, porque parece que el Sr. Del Molino, solo valora las opiniones de quién puede justificar su carrera profesional, siempre en el ámbito de la difusión escrita (o audiovisual).
Siguiendo su propio criterio, lo lógico sería, que si no has estudiado Ciencias Políticas, no hables de política, si no tienes estudios de Educación Física y Deporte, ni se te ocurra emitir opiniones sobre deporte.
Pero no, porque el crea sus propias normas, únicamente pueden opinar si perteneces a ese grupo indicado por el Sr. del Molino de:
"periodistas, escritores, guionistas y presentadores con enorme talento y oficio"
aunque no tengan conocimientos de lo que hablan, basta mirar cualquier informativo o programa de cualquier cadena, para encontrar "exclusivamente a estos profesionales".
Y esto lo digo, sin ánimo de ofender la profesionalidad de nadie.

Soy de la opinión de que la profesionalidad en determinados campos, no está en los estudios, sino en su preparación. Un lector demuestra su bagaje leyendo, no hay ninguna carrera que lo acredite.
Pero dejemos de divagar, porque no queremos intentar imitar al susodicho artículo ni entrar en debates sobre la TITULITIS.

Otro tema que se menciona…
¿Es ético que la Señora Milá intente promocionar su librería?
Pues tan ético, como que en otros programas del género promocionen los libros de únicamente determinados escritores y/o editoriales y eso no se crítica… Encima de que se paga con el dinero público...
Incluso podemos ir más allá, y preguntarnos ¿por qué, en la Feria del Libro de Madrid 2016, se ha vetado a determinadas editoriales que publican en digital? ¿Eso es ético? Pues no, pero eso no es lo que interesa ¿verdad? 

También, se pregunta...
¿Qué interés tienen los juicios literarios de lectores que pasaban por allí?
A mí, personalmente que solo me considero una gran aficionada a la lectura, apasionada también ¿por qué no decirlo?, me interesan las opiniones de esos mindundis por varios motivos.
Porque esas opiniones no están pagadas, no están dentro de un programa al que llevan al escritor a hablar de su libro, aunque mejor sería decir, a vendernos su libro. Opinión que por cierto no me vale, porque es subjetiva.
Los invitados de ConvénZeme me dan una información más real de lo que la gente lee, sus gustos y preferencias.
Esa gente va porque quiere hablar de lo que realmente les gusta, quieren compartir opiniones, de igual a igual, y no se creen que con sus valoraciones se vaya a salvar al mundo editorial, como se creen otros…
Me río yo, de esos colaboradores cualificados que saben de lo que hablan, porque muchas veces olvidan el fin de la literatura, que no es otro que aprender, disfrutar, descubrir y sobre todo, convivir con opiniones diferentes respetándolas, porque el respeto Sr. del Molino, es algo muy importante si queremos convivir en sociedad.

A mí, me surgen varias dudas tras leer este panfleto.
¿Cuándo se considera que alguien está realmente capacitado o cualificado para hacer una crítica o comentario literario? 
¿O es que mi opinión como lectora no vale? 
¿Los lectores solo servimos para pagar los libros y después cerrar la boca? 
Y hago hincapié, varias veces, en el tema de pagar los libros, porque precisamente la lectura y la cultura en este país, no resulta barata.

Y es cierto, tiene usted razón, yo no valoro por igual los consejos de todos mis amigos.
Intento preguntar al que tiene algo en común conmigo, al que creo que sabrá responderme, pero al final, la decisión, el poder de elegir, esa facultad recae únicamente en mí.
Con el tema de los libros y las opiniones pasa exactamente igual, yo puedo emitir un juicio, pero al final el que decide, es el lector.
El valora, aquí nadie engaña a nadie, no hay motivo para hacerlo.
Así que no nos prive ni nos critique por ello, tenemos la suficiente capacidad para decidir con qué opinión nos quedamos, y si nos engañan, al final el problema es nuestro.

Tampoco creo que el programa perjudique ni a autores ni editoriales, la opinión de un solo lector no influye en el número de ventas, no mueve masas, por lo que todo el ramo de escritores puede dormir a partir de ahora tranquilo.

Por otro lado, nadie obliga a ver un programa de televisión si no se quiere, es tan sencillo como cambiar de canal, apagar la televisión o coger un libro, salvo claro, que se vea con el único fin de poder criticar después y que la gente se refiera a ti, como aquel que escribió el artículo...

Personalmente y cambiando de tema, hay algo que me da mucha pena, como son ciertos comentarios arcaicos, que parecen sacados de libros revolucionarios de otra época., transcribo...
 "En cuanto al contenido, el enfoque populista, marca registrada de Milá en casi todos sus productos, causa más risa que indignación. Tiene que ver con esa creencia totalizadora, fermentada en las redes sociales, de que el pueblo ha tomado la palabra, arrebatándosela a los sacerdotes que la tenían secuestrada". 

Poco más me queda por decir, obvio es que me he sentido ofendida y por lo tanto, he salido en defensa de un derecho que creo que debe tener todo lector o individuo que forme parte de un colectivo, de no ser así, nos encontraríamos ante una dictadura.
Yo, al contrario de usted, si agradezco todas las recomendaciones, en lo que a libros se refiere, que me llegan. Independientemente del medio que utilicen, tierra, mar o aire. Al menos, les concedo el beneficio de la duda y después, elijo si me convienen o no.
Es una lástima que usted, como autor, no solo no valore la opinión de los lectores sino que los menosprecie, aunque después se valga de ellos. Esto último no me lo discutirá, porque pocos son los privilegiados que venden libros solo por ser quienes son.

Más vale que perdiésemos nuestro tiempo, en aunar esfuerzos, en proteger y salvar la Cultura, en vez de en criticar a esos que con sus intervenciones solo intentaban ayudarla y defenderla. 


Felices Lecturas y Opiniones… si nos dejan… 


5 comentarios:

  1. Que buena refutación a la crítica, comentario u opinión del Sr. Del Molino... la has analizado parte a parte y diseccionado bastante bien. Me alegra que defiendas la opinión del lector, porque como tú dices a mí no me interesa la opinión de los críticos literarios que no son afines a mi en gustos y prefiero la opinión de lectores comunes y corrientes, mindundis como comentabas arriba para el Sr. Del Molino, que serán los que han leído y sentido la novela. De hecho ver a grandes erúditos diseccionando una obra es lo que aleja la cultura de la gente normal.
    Un besazo

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  2. No solamente eres muy buena realizando comentarios de libros. Estas reflexiones, vertidas en un contexto diferente, denotan tu versatilidad y talento. Mis felicitaciones y respetos, amiga.

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  3. hola ! me has hecho latir la sangre a mil, y coincido contigo en todo. en especial me encanto tu ultima frase. felicitaciones por tu valentia e inteligencia!!!arriba las neuronas y las lecturas elegidas por nosotros mismos!!!un placer grande como el mundo compartirte. saludosbuhos!

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  4. Hola, me figuro que al Sr. Sergio Molino,no le quedará las ganas de refutar lo que brillantemente le respondes.
    No soy de la que comenta los libros, no lo hago muy bien, pero me encantan tus comentarios así como también de otros muchos lectores de los cuales elijo las lecturas.
    Coincido totalmente contigo.
    Leerte siempre es un placer, pero ahora mucho más.
    Besos

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